miércoles, 21 de mayo de 2008

reservoir dogs


"Reservoir Dogs" es una de las obras más brillantes de la historia del cine que, desde mi punto de vista, marca un antes y un después. Lo digo por la sencillez de medios, por la capacidad de contar algo y mantener la atención del espectador desde el primer minuto, por la estética más que interesante que ofrece, que luego muchos han imitado, por la grandísima banda sonora y por cómo la música se integra en la acción... Pero, sobre todo, por hacer mayores a los espectadores.

Pocos eran los que estaban acostumbrados a que una historia no estuviera contada de forma lineal, cronológica. "Reservoir Dogs" llevó a muchos espectadores a comprender que una trama no tenía por qué ser ininteligible si no se explicaba empezando por lo primero y acabando por lo último. Godard, preguntado sobre esta cuestión, dijo que toda película debía tener un principio, una trama y un desenlace, aunque no necesariamente por este orden. No es casualidad que la productora de Tarantino se llame como una de las películas más interesantes de Jean Luc, "A band Apart". Algún día hablaré de ella...

El nuevo punto de vista nace de la experiencia de haber bebido de todas esas fuentes que un cinéfago, como él se define, tiene; vease series B, manga, comics, series de televisión, terror... Toda esa experiencia convierte su lenguaje en un texto desestructurado, lo que transforma una trama casi tópica de un atraco frustrado, en una nueva forma de entender el lenguaje cinematográfico.

Me parecen muy interesantes dos aspectos, además del ya destacado de la nueva estructura reflejada tanto en la globalidad de la obra, como en escenas concretas, entre otras la de la anécdota del lavabo;

1º/ Esta nueva estructura permite que la trama gire en torno al topo que hemos de descubrir. Para evitar que sepamos quién es, lo convierte en un herido de muerte al que nosotros damos por descontado que ha disparado la policía, lo cual le descarta. Esta carta sólo nos la descubrirán en el midpoint, en uno de los puntos culminantes de la película, justo después de la tortura al policía. A partir de ese momento, la pregunta que se hace el espectador varía y se centra en algo casi más interesante. ¿Cómo se lo tomará el personaje de Keitel, que lo ha estado defendiendo, cuando lo descubra? Y en este caso, desencadenará el clímax.

2º/ Mi amigo Lluis me hacía notar que, justo el "midpoint cronológico" es el atraco, que se convierte en la gran elipsis de la película. Luego sucedería algo parecido en "Pulp Fiction", donde este punto lo partió en dos y lo puso para abrir y cerrar la película. Finalmente, en "Kill Bill" también jugaría con este elemento rompiendo el ritmo del clímax y convirtiéndolo en una escena de casi 40 minutos.

Es obvio que visto desde ahora el concepto estructural de la película está superado, incluso por el propio Tarantino en las dos películas que he comentado. Ahora bien, supuso la mayoría de edad para muchos de nosotros en lo que a narrativa se refiere.

viernes, 15 de febrero de 2008

expiación, más allá de la pasión


Como ya comenté en el post sobre "olvídate de mí", no es fácil encontrar un título clasificable como "comedia o melodrama romántico" interesante. Aún así, este título me parece que también podemos tomarlo como tal.
"Expiación" es la historia de un amor imposible, donde una niña rica y el jardinero de su familia, luchan por un amor difícil. La hermana pequeña de la chica malinterpreta dos escenas de la pareja, llevándola a pensar que, en realidad, su hermana está siendo asediada por él. Una amiga de la pequeña es violada y aprovecha para acusarle sin pruebas, lo que lleva a unas fatales consecuencias.

La película está estructura sobre tres actos, que se corresponden con los del paradigma aristotélico. Cada uno de ellos está planteado de una forma algo distinta, llevando para mi gusto a una cierta falta de continuidad en el punto de vista.
El primer acto lo protagoniza la hermana pequeña. En primer lugar vemos cada una de las escenas que ella malinterpreta, para luego verlas desde el punto de vista de la pareja. El uso que se hace del tiempo cinematográfico me parece muy interesante, aunque un poco antidramático.
La violación marcará un punto de inflexión, que nos lleva a la acusación de él. Además conlleva también una variación en el ritmo de la historia. El primer acto, que dura aproximadamente 45 minutos, transcurre todo el mismo día.

Cuando entramos en el segundo acto, el tiempo corre mucho más rápido, ya que serán semanas, e incluso años, las que podremos ver en aproximadamente 1 hora. A partir de este punto, la narración pasa a ser relativamente objetiva y con un montaje paralelo de la historia de cada uno de ellos dos. La estructura, en este caso, es mucho más clásica, parecida a lo que pudieramos ver en "cold montain".

Es entonces cuando podemos disfrutar del momento más brillante de todo el film. Un plano secuencia, que se alarga alrededor de 5 minutos. Los desplazamientos de la cámara, que fluye con suavidad, acompañan el bailoteo de los personajes. Y lo digo en el sentido más amplio, es decir, no sólo de los seres humanos, sino de los objetos que dan densidad dramática a la historia. El sonido no diegético remueve nuestras sensaciones y parece bailar con el sonido real de la escena sin caer nunca en contradicciones.
El segundo acto acaba de manera algo trágica. Y me encanta la forma sutil en la que saltamos al tercer acto. Aunque no lo sepamos desde un primer momento, la narración vuelve, no sólo a la subjetividad de la hermana pequeña años después, sino que a su imaginación. Como propuesta me parece muy interesante, aunque creo que los cambios de criterio no son positivos para el desarrollo dramático de la historia.
A pesar de este invonveniente, recomiendo este film por todas las cosas nuevas que aporta, porque no se hace nada pesada, lo cual ya es mucho, y por la belleza de ese plano secuencia, que no podéis perderos.

viernes, 18 de enero de 2008

Olvídate de mi




Cuando trato de convecer a amigos de que "otro mundo es posible" en el género de la comedia romántica, me aseguran el problema es que el modelo inevitable es chico conoce a chica. A mi me cuesta mucho argumentar lo contrario. Pero para ello aparecen genios como Charlie Kauffman, que son capaces de darle la vuelta a esa premisa.

Con una lista de títulos brillantísima ("Human Nature" o "el ladrón de horquídeas" entre otras), el guionista es capaz de ofrecer un nuevo punto de partida; "¿Y si chico quiere desconocer a chica?". Decía Hitchcock que era mejor partir de un tópico que acabar en él. Charlie es capaz de hacer lo que pocos; abandonar el cliché y no hacercarse ni un ápice.

Sólo la estructura de "Olvídate de mi" tiene una belleza intrínseca brutal. Adoro esas películas que no te cansas de verlas porque cada vez descubres elementos nuevos. Además, plantea retos muy atractivos. La pregunta principal, una vez uno descubre que vamos a deconstruir una relación es, cómo va a convertir en clímax lo que, para la mayoría es la primera escena del film. Y responde a ella con una diligencia envidiable.

Quisiera dejarme perder entre los entresijos de cada una de las escenas que desarrollan el metraje. Podría atravesar la secuencia en la que el protagonista se convierte en un niño y en la soberbia, repito SOBERBIA, interpretación de Jim Carrey. Podría dejarme enamorar por los primeros compases, en los que cada movimiento de Kate Winslet me seduce. También podría dejarme llevar por el retrato que hace de los dos personajes principales, sin olvidarme de los secundarios; Mark Ruffalo, Elijah Wood, Kirsten Dunst, Tom Wilkinson... Pero no acabaría nunca...

La clave de la película está en cómo el relato va deslizándose, poco a poco, por nuestro paladar.

Los primeros planos del film nos dan la idea de una película romántica algo diferente. La conversación que tienen en el tren me parece deliciosa. Se toma su tiempo, y retrata con profundidad a los dos personajes.

En él dibuja a un introvertido, triste y aburrido que simpre trata de resultar "nice". En cambio, ella se considera a si misma mágica, divertida e intuitiva, cuando no es más que una superficial que reposa toda su "profundidad" en el color de su pelo.

Pronto descubrimos que, en realidad, se trata de una narración invertida. Es fácil identificarse con el proceso de borrado de él. ¿Quién, en un arrebato, no hubiera borrado todo lo que recuerda de alguien que le ha hecho mucho daño? ¿Y quién no se arrepentiría cuando, iniciado el proceso, empezara a borrar los buenos momentos?

Desde el punto del vista del guión, la utilización de los hechos es genial. Las primeras secuencias son aquellas escenas que, poco a poco, han degradado a la pareja. A Kauffman le son muy útiles para vehicular la "desgracia inmerecida" que debe sufrir el protagonista. La pregunta es; ¿cómo vehicular la acción cuando llegamos a los buenos momentos que, cinematográficamente hablando, no tienen ningún interés por carecer del conflicto? El guión plantea un reto interesante. El protagonista intenta escapar literalmente del recuerdo para que este no sea borrado. De nuevo, así, tenemos un motivo en el que agarrarnos a la trama. Es un claro midpoint que nos reengancha a la trama cuando esta podría perder fuerza.

Todo ello nos lleva a un climax brutal, donde el primer encuentro es intensísimo. ¡Y es justo como lo vivimos en la realidad! Para entonces, hemos olvidado todos los problemas que Clementine nos creó al principio. Es el personaje maravilloso que nos tiene cautivados con sus reflejos en el pelo incluídos. Para darle aún más fuerza, Charlie se permite el lujo de que este sea el único recuerdo que realmente consigue modificar.

El desenlace de la película, con las reglas del juego claras, es sencillo y brillante. De nuevo, vuelve a lanzarnos una pregunta y plantea una cuestión que está (o debería estar) presente en el arranque de cada nueva relación. Cada vez que nos lanzamos al vacío con alguien no es más que un deja vu, una situación que ya hemos vivido otras veces y que siempre ha acabado en fracaso. Hay algo que nos dice, "¿por qué esta vez no iba a ser un fracaso?". Son sus cintas de casette, la crónica de una muerte anunciada. Pero, en cambio, nosotros queremos aventurarnos y explorar lo que, en realidad, ya conocemos.

Quizás la realidad, esta vez, no nos ponga en su sitio. O sí.