viernes, 7 de diciembre de 2007

REC


Youtube está revolucionando nuestra forma de ver las imágenes. No creo que nadie pueda discutir eso. Años atrás, hubiera sido imposible que diarios de tirada nacional hubieran puesto en sus portadas fotografías tan pixeladas. Y de eso tiene una gran "culpa" internet. Entrecomillo la palabra porque no sé hasta qué punto se trata de una banalización de la imagen, o un aumento de nuestra capacidad de abstracción visual.
"REC", junto con la ya citada "Redacted", es hija de esa trivialidad de la imagen, más fragmetada y menos académica. La historia no escapa a la típica trama de zoombies. Un cámara y una periodista, haciendo un seguimiento de un equipo de bomberos, se ven encerrados en un edificio donde unos humanos ensangrentados y rabiosos les atacan sin saber muy bien por qué.
La estructura es la clásica de un film de estas características, con los tempos que acostumbran a tener, con las dosis de humor y con las clásicas persecuciones entre humanos y zoombies con el añadido vampírico de la contaminación sutil en sus presas.
¿Qué es entonces lo que hace diferente este film? Precisamente es su rechazo a mostrarse como tal. Desde una supuesta telerrealidad, parodia a la televisión, la cual también se jacta de realista. Creo que Plaza y Balagueró se aprovechan de la credibilidad de este género televisivo para transmitir un mensaje que va más allá del reality.
Uno de los retos de un film como este es el ritmo. Las escenas, necesariamente, se han de mostrar en tiempo real, así que el tiempo cinematográfico no es alterable. Por tanto, el único recurso temporal del que disponen es la elipsis. Es, para mí, uno de los grandes aciertos. A lo largo del metraje, hay una clara evolución hacia el tiempo real. Empieza con una narración muy fragmentada y acaba en planos secuencia extensísimos.
Otro reto es el de producir todo el desarrollo en casi una sola localización. No es fácil y, en cambio, hay una gran solvencia a la hora de repartir la información del guión y en el ritmo interno del propio discurso.
Cuando Filmax apostó por crear la ya quebrada Fastastic Factory, fichó a directores muy reconocidos del mercado del terror internacional como Brian Yuzna (con films gore como "El dentista"), o Jack Sholder ("reanimator"). Fue, en cambio, el casi desconocido Jaume Balagueró con "Darkness" el único que fue capaz de dotar de estilo a las series B que esta producía. Sus posteriores películas han mantenido el nivel de manera notable. Así, se está convirtiendo en una de las pocas garantías de solvencia de nuestro cine.

martes, 27 de noviembre de 2007

Redacted

Brian de Palma es un director, desde mi punto de vista, un tanto irregular, con títulos muy interesantes y otros... no tanto. Hay films que uno no puede perderse, como "Los intocables de Ellion Ness" o "Carrie". Otros son directamente prescindibles.
En algunos casos, De Palma, ha presentado un proyecto interesante al que no le ha sacado todo el jugo. Para mí, el ejemplo más claro es "Misión a Marte", que pretende ser profunda, pero se queda en la superficie.
"Redacted" me parece uno de los proyectos, no sólo más interesantes del director, sino de las propuestas que Hollywood nos ha ofrecido en mucho tiempo con un resultado de lo más pobre. De hecho, es mucho mejor la forma que el contenido.
"Redacted" parte de material videográfico de youtube y el resto de la película se muestra como falso documental que "rellena" los huecos vacíos.
Me parece una evidencia que internet y youtube están modificando nuestra forma de ver las imágenes. Y el cine no se libra de ese cambio de perspectiva. Cada vez más, la gente está dispuesta a ver las películas de estreno con un sonido y una calidad ínfima. Cada vez exigimos una mayor agilidad a los films como, de hecho, nos exige el tubo, donde no se pueden subir vídeos de más de 10 minutos. E, incluso, afecta a la calidad de la grabación y no sólo de la imagen. Los vídeos grabados por aficionados son el motor interactivo de la red, y no muestran ningún tipo de calidad estética, con un resultado improvisado, directo, veraz.
A mi parecer, el cine actual ha de ser capaz de transmitir esas cualidades pero sabiendo que, en realidad, no es así. Los cámaras y los directores, como diseñadores gráficos a la hora de crear el guión técnico, deben ser capaces de que los cámaras parezcan novatos, aunque paradojicamente elaborando un mensaje visualmente complejo.
El último film del director, efectivamente, consigue generar ese efecto. Y, a pesar de las casi dos horas de duración, uno "no se marea". No es el único que trabaja en esa dirección. Películas como "Blair Wicht Project" o "REC" han tomado el mismo camino. Incluso el cine Dogma95 pudo ser un precursor de esta estética.
Por otro lado, surge una pregunta muy interesante. ¿Qué hacemos con el sonido no diegético? ¿Debemos eliminar las bandas sonoras no propias de la escena para transmitir ese verismo? Definitivamente, De Palma ha decidido incluir dos tipos de escenas en el film.
Casi todo el metraje son imágenes grabadas por los propios protagonistas a lo youtube y, en esos casos, el único sonido es el propio de la realidad, el de la propia vida que, en muchos momentos, es el más intrigante y doloroso.
Hay otro tipo de escenas, las menos, que son claramente cinematográficas, montadas sobre trípode y con claras funciones esteticistas. En esos casos, la música clásica acompaña las imágenes.
Por último, en el clímax del film, un exsoldado que nos ha acompañado a lo largo de todo el film, nos explica todo lo que sintió en tono "visual" youtube, pero con una banda sonora no diegética, con la clara intención de acentuar el dolor.
A pesar de todo, me parece que el resultado es muy poco interesante, con un ritmo que no acaba de atrapar. La supuesta profundidad de temática del film no pasa de epidérmica y facilona.
De Palma ha dejado pasar una oportunidad. Tenía un gran tema entre manos y una gran idea, pero el resultado es flojo. Su carrera es ya dilatada y los resultados son pobres. Eso sí, la esperanza es lo último que se pierde.

domingo, 18 de noviembre de 2007

persona


Si Bergman ya era un personaje admirado gracias a títulos tan reconocibles en su filmografía como "un verano con Mónica", "el septimo sello" o "fresas salvajes", "Persona" lo convirtió definitivamente en un referente cultural en todo el mundo.


"Persona" es la consecuencia de una crisis de estrés del director. Había asumido el timón de la academia de cine sueca y acabó en un hospital. Fue allí donde las primeras líneas de este maravilloso guión empezaron a fluir tratando de contestar a preguntas muy dolorosas para él, y sin realmente responder a ninguna de ellas. De hecho, casi retóricas, son muy típicas en el cine nórdico, ya cuando Dreyer marcara las líneas directrices.


Bergman se cuestiona sobre las relaciones humanas, sobre la fragilidad de la confianza, sobre cómo el miedo y el dolor y el resentimiento transmutan el amor en odio y lo hacen insoportable. Sobre la incomunicación, verbal y no verbal, que termina por quebrar la amistad más solida.
Ligado a todo ello, Bergman se pregunta cómo de diferentes somos los unos de los otros, o si las diferencias no son más que creaciones mentales, representaciones, que nos hacemos para justificar nuestros actos. Los dos personajes interpretados por las increíbles Bibi Andersson y Liv Ullman - que, por cierto, por azares de la vida nació en Tokyo - no son más que dos caras de una misma moneda, con los mismos miedos y las mismas expectativas. Lo que las separa es la frontera del conocimiento. Liv Ullman sabe que no merece la pena ni siquiera actuar de uno mismo mientras que Bibi cree en un futuro ilusionante. Pero no tardará en darse cuenta de que nada merece la pena. El conocimiento es poder, y eso tejera alrededor del personaje de Ullman un halo de magnetismo intrigante, esencialmente atractivo y, sin soltar una sola frase - de hecho, su debilidad se hace patente en el momento que abre la boca - controlará sin dificultades a su enfermera.

Y eso nos lleva a la gran pregunta del film, ¿merece la pena "representar" nuestra propia vida? Y más allá, ¿merece la pena la representación en sí? El cine confiere de verismo a los discursos. Es Liv, mientras que nosotros no somos más que pobres Bibis, contando todos nuestros secretos más inconfesables a la pantalla cuando se nos encharcan los ojos. Pero ahí está Bergman para recordarnos a media película con el plano que muestra la cámara grua, que la vampírica Ullman no es más real que el de dientes de ajo del inicio del film. Si no, los sueños se confundirían con la "realidad" - ¿realidad? - como en muchos momentos del metraje.


Especialmente brillante me parece la escena en la que Bibi Andersson increpa a Liv Ullman, y Bergman se toma la libertad de montarnos, en vez de en paralelo en secuencial, los rostros de las dos actrices. Logra así no perder detalle de las respuestas emocionales ante lo que dicen o escuchan haciendo patente, una vez más, lo falso del discurso. Y, para acabar, ese maravilloso plano de los dos rostros unidos como metáfora de lo muy parecidas que son.


Antes de acabar, me gustaría resaltar la importancia que tiene en los films de Bergman la homosexualidad femenina, casi como un ideal del amor, imposible. También podemos encontrarlo, por ejemplo, de una manera más explícita en "gritos y susurros".


"Persona" es, sin duda, una buena manera de abrir una profunda reflexión sobre nosotros mismos. No deja de ser paradógico que una representación sea, finalmente, tan útil.

viernes, 16 de noviembre de 2007

hijos de los hombres


A menudo la industria cinematográfica nos ofrece títulos de factura comercial que no merece la pena perder ni un segundo en su visionado. Pero en este caso, Alfonso Cuarón, nos atrapa en una película que, he de confesar, no me atraía en absoluto.

Para empezar presenta una plantilla de actores con un nivel muy notable. En mi opinión, especialmente Clive Owen y una de las mejores interpretaciones de Michael Caine. He de reconocer que no disfruto tanto con la guapa Julianne Moore.

La narración, claramente postmoderna en muchos aspectos por la tridimensionalidad de los personajes, sus estructuras "antisistema", como esos largos planos secuencia o, incluso, las claras influencias que los videojuegos tienen sobre la película, es espectacular. No es tampoco muy habitual films donde las sorpresas son en realidad eso, sorpresas. Los giros son constantes y las escenas que generan nuevos problemas a los protagonistas tampoco resultan nada previsibles.

La profundidad de las descripciones es enorme. Sólo con lo que la película nos muestra en segundo plano podríamos realizar un análisis profundísimo sobre el modelo de antiutopía que el film ofrece; los conflictos con la inmigración, la manipulación mediatica, el conflicto seguridad vs. democracia, los ideales vs. pracmatismo... Sólo queda un pequeño espacio donde la indolente oligarquía del control del poder queda diluída. Sólo hayá donde los coches y los enormes pisos se transforman en una gran finca hippie y liberal, los miedos a la vigilancia total, desaparecen.

Me parece que hay muchos momentos en la película sobervios, pero destacaría 3;

- En primer lugar, hay una jugada a tres bandas muy interesante. Antes de poder ver la primera imagen escuchamos diversas noticias que nos intrucen en la antiutopía. Es el sonido de un mundo sin niños. A la hora de película, la comadrona en una escuela ya vacía, recalca el mensaje con una de las frases importantes ("es muy raro lo que sucede en un mundo sin voces de niños"). Pero todo eso quedará ligado con un último plano en el que la esperanza se hace posible y, cuando los créditos aparecen, se materializa con el sonido de un grupo de niños jugando.

- También destacaría la brillante persecución del coche que no arranca. Estamos acostumbrados a escenas de persecuciones con continuos cambios de plano, en la urbe, y a 5000 revoluciones. En este caso, Cuarón juega con la convención de género y hace justo lo contrario; plano secuencia, en el campo y con coches que se niegan a arrancar.

- Un último elemento. La película tiene 2 clímax, cosa poco habitual y, en mi opinión, arriesgada. Y, en cambio, el resultado es genial. Consigue emocionarnos tanto cuando los protagonistas salen del edificio, como cuando a la película le queda apenas 1 minuto.

En definitiva, uno de esos pocos títulos donde los cinéfilos y los consumidores de productos comerciales, podemos encontrarnos.